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CENTRO Y FUNCIÓN INTELECTUAL
EL
CENTRO INTELECTUAL Y SUS DIVISIONES
"Uno
no es responsable de sus pensamientos a menos de pensarlos, a menos de
poner el YO en ellos. Esto es des-identificación. Quiere decir que tendremos
el poder de no seguir a la conclusión, por asociaciones, a la cuál nos
conducen".
La
recepción mecánica de las impresiones sólo puede alimentar las partes
mecánicas de los centros. Pero cuando las impresiones son recibidas, diga-mos,
con una sensación de asombro o deleite, caen sobre las divisiones emo-cionales
de los centros. Cuando son recibidas por una atención dirigida y un esfuerzo
mental individual, caen sobre las divisiones intelectuales. Es preciso
aprender a recibir las impre-siones más conscientemente, aprender a ser
más cuidadoso a este respecto. Esta es una forma de Recuerdo de Sí.
Generalmente,
consideramos que cuando estamos a solas o nadie nos está mirando nos es
lícito entregarnos a todo tipo de pensamientos que deseemos. La única
forma de trabajar con los centros y las impresiones es estar presentes,
esto es, estar suficientemente despiertos para impedir que esas impresiones
vayan automáticamente a la parte mecánica del Centro Intelectual. Hablo
de las impresiones exteriores y también de las impresiones interiores
que derivan principalmente del pensamiento o memo-ria o imaginación. Si
se presta atención al propio estado interior no cuesta nada descubrir
que uno se ha identificado dejando pasar una impresión inconscientemente.
Creemos tener un buen filtro que no deja pasar ningún germen infeccioso.
Ahora
bien, ¿qué es lo que se entiende en la práctica de todo esto? Hemos de
comprender que las impresiones pueden caer en diferentes partes de los
centros y que las impresiones de la vida exterior, de las gentes, etc.,
que vienen por la vía de los sentidos, pueden ser dirigidos y no necesitan
caer en este lugar mecánico. En realidad tenemos el poder, si lo desarrollamos,
de realizar un esfuerzo consciente para que las impresiones caigan en
nuevos lugares de nosotros escasamente usados.
Una
persona que vive completamente en las divisiones mecánicas de los centros
no puede transformar su nivel de ser. El primer paso estriba en la observación
de sí. Esta nunca es mecánica, es decir, una persona no puede observarse
a si misma mecánicamente. El observarse a si mismo requiere una atención
dirigida y la atención requiere conciencia de sí, o más bien, el acto
de aten-ción nos sitúa inmediatamente en las partes más conscientes de
los centros. Ocurre lo mismo con el Recuerdo de Si. Nadie puede recordarse
a sí mismo mecánicamente. El pleno Recuerdo de Si exige plena conciencia.
Los
centros están divididos en tres partes: mecánica, emocional e intelectual;
y esta división está íntimamente ligada al grado de atención y presencia.
El significado de la división de un centro en estas tres partes es muy
sencillo. Comentando la parte mecánica, esta trabaja de forma automática:
no requiere atención alguna y debido a esto, no puede adaptarse a los
cambios de eventos y prosigue trabajando de la misma forma en que comenzó,
cuando quizás las circunstancias han cambiado ya completamente.
En
el Centro Intelectual la parte mecánica incluye en sí misma todo el trabajo
de registrar las memorias, las asociaciones y las impresiones. Esto es
todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando las otras partes
realizan su trabajo. Nunca debería replicar a las preguntas dirigidas
a la totalidad del centro, ni tampoco decidir cosa alguna, pero desdichadamente
está siem-pre pronta para la decisión y siempre contesta a toda suerte
de preguntas de una manera estrecha y muy limitada, en frases hechas,
en expresiones popu-lacheras, en máximas de partido, etc. Esta parte posee
un nombre propio: es llamada "aparato formatorio".
La
parte motora del Centro Intelectual es puramente automática, donde está
incluida la repetición mecánica de palabras oídas o leídas, los chismes,
la curiosidad, la indiscreción, la imaginación no dirigida, imaginación
acerca de los otros, la manía de preguntar, la astucia, los pequeños proyectos
y planes cotidianos, etc. Muchas personas, en particular las N9 1, viven
toda su vida únicamente con el aparato formato-rio, sin tocar nunca las
otras partes de su Centro Intelectual. Para todas las necesidades inmediatas
de la vida, para recibir las "Influencias A" y responder a ellas, el aparato
formatorio es suficiente. Son personas estereotipadas, llenas de actitudes
fijas, rígidas e inmutables, poco menos que máquinas.
La
parte emocional del Centro Intelectual consiste sobre todo en lo que es
llamado la emoción intelectual, es decir, el deseo de conocer, el deseo
de comprender, la satisfacción de conocer, de abarcar, la insatisfacción
de no conocer, el placer de descubrir. El trabajo de la parte emocional
exige una plena atención, pero en esta parte del centro la atención no
requiere esfuerzo alguno. Es atraída y mantenida por el tema mismo, por
el mismo deleite.
La
parte intelectual del Centro Intelectual no puede trabajar sin atención,
pero la atención en esta parte del centro debe ser controlada y mantenida
allí por la voluntad y el esfuerzo. Aquí está incluida la capacidad de
creación, de construcción, de invención, de resolución, el hallazgo de
métodos y el descubrimiento. Esta parte tiene la capacidad de "ver" más
y, eventualmente, de conectar con el Centro Intelectual Superior y su
capacidad de percepción, de conocimiento de la relación entre la particularidad
y lo universal (la parte en relación con el todo).
Este
es el punto principal en el estudio de las partes de los centros. Si los
contemplamos desde el punto de vista de la atención nos daremos cuenta
enseguida en qué partes de los centros estamos. Sin atención o con aten-ción
vaga, estamos en las partes mecánicas; con la atención atraída por un
tópico de pensamiento o de consideración estamos en la parte emocional;
y con la atención controlada y mantenida por la voluntad sobre dicho tópico,
es decir no atraída, estamos en la parte intelectual. Al mismo tiempo
nos muestra el camino que conduce a las partes superiores de los centros.
Por el estudio de la atención y el intento de controlarla, nos invitamos
a trabajar sobre las partes supe-riores de los centros, porque el mismo
principio se refiere igualmente a todos los demás centros.
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