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   2- CENTRO Y FUNCIÓN INTELECTUAL

   EL CENTRO INTELECTUAL Y SUS DIVISIONES

   "Uno no es responsable de sus pensamientos a menos de pensarlos, a menos de poner el YO en ellos. Esto es des-identificación. Quiere decir que tendremos el poder de no seguir a la conclusión, por asociaciones, a la cuál nos conducen".

   La recepción mecánica de las impresiones sólo puede alimentar las partes mecánicas de los centros. Pero cuando las impresiones son recibidas, diga-mos, con una sensación de asombro o deleite, caen sobre las divisiones emo-cionales de los centros. Cuando son recibidas por una atención dirigida y un esfuerzo mental individual, caen sobre las divisiones intelectuales. Es preciso aprender a recibir las impre-siones más conscientemente, aprender a ser más cuidadoso a este respecto. Esta es una forma de Recuerdo de Sí.

   Generalmente, consideramos que cuando estamos a solas o nadie nos está mirando nos es lícito entregarnos a todo tipo de pensamientos que deseemos. La única forma de trabajar con los centros y las impresiones es estar presentes, esto es, estar suficientemente despiertos para impedir que esas impresiones vayan automáticamente a la parte mecánica del Centro Intelectual. Hablo de las impresiones exteriores y también de las impresiones interiores que derivan principalmente del pensamiento o memo-ria o imaginación. Si se presta atención al propio estado interior no cuesta nada descubrir que uno se ha identificado dejando pasar una impresión inconscientemente. Creemos tener un buen filtro que no deja pasar ningún germen infeccioso.

   Ahora bien, ¿qué es lo que se entiende en la práctica de todo esto? Hemos de comprender que las impresiones pueden caer en diferentes partes de los centros y que las impresiones de la vida exterior, de las gentes, etc., que vienen por la vía de los sentidos, pueden ser dirigidos y no necesitan caer en este lugar mecánico. En realidad tenemos el poder, si lo desarrollamos, de realizar un esfuerzo consciente para que las impresiones caigan en nuevos lugares de nosotros escasamente usados.

   Una persona que vive completamente en las divisiones mecánicas de los centros no puede transformar su nivel de ser. El primer paso estriba en la observación de sí. Esta nunca es mecánica, es decir, una persona no puede observarse a si misma mecánicamente. El observarse a si mismo requiere una atención dirigida y la atención requiere conciencia de sí, o más bien, el acto de aten-ción nos sitúa inmediatamente en las partes más conscientes de los centros. Ocurre lo mismo con el Recuerdo de Si. Nadie puede recordarse a sí mismo mecánicamente. El pleno Recuerdo de Si exige plena conciencia.

   Los centros están divididos en tres partes: mecánica, emocional e intelectual; y esta división está íntimamente ligada al grado de atención y presencia. El significado de la división de un centro en estas tres partes es muy sencillo. Comentando la parte mecánica, esta trabaja de forma automática: no requiere atención alguna y debido a esto, no puede adaptarse a los cambios de eventos y prosigue trabajando de la misma forma en que comenzó, cuando quizás las circunstancias han cambiado ya completamente.

   En el Centro Intelectual la parte mecánica incluye en sí misma todo el trabajo de registrar las memorias, las asociaciones y las impresiones. Esto es todo lo que debería hacer normalmente, es decir, cuando las otras partes realizan su trabajo. Nunca debería replicar a las preguntas dirigidas a la totalidad del centro, ni tampoco decidir cosa alguna, pero desdichadamente está siem-pre pronta para la decisión y siempre contesta a toda suerte de preguntas de una manera estrecha y muy limitada, en frases hechas, en expresiones popu-lacheras, en máximas de partido, etc. Esta parte posee un nombre propio: es llamada "aparato formatorio".

   La parte motora del Centro Intelectual es puramente automática, donde está incluida la repetición mecánica de palabras oídas o leídas, los chismes, la curiosidad, la indiscreción, la imaginación no dirigida, imaginación acerca de los otros, la manía de preguntar, la astucia, los pequeños proyectos y planes cotidianos, etc. Muchas personas, en particular las N9 1, viven toda su vida únicamente con el aparato formato-rio, sin tocar nunca las otras partes de su Centro Intelectual. Para todas las necesidades inmediatas de la vida, para recibir las "Influencias A" y responder a ellas, el aparato formatorio es suficiente. Son personas estereotipadas, llenas de actitudes fijas, rígidas e inmutables, poco menos que máquinas.

   La parte emocional del Centro Intelectual consiste sobre todo en lo que es llamado la emoción intelectual, es decir, el deseo de conocer, el deseo de comprender, la satisfacción de conocer, de abarcar, la insatisfacción de no conocer, el placer de descubrir. El trabajo de la parte emocional exige una plena atención, pero en esta parte del centro la atención no requiere esfuerzo alguno. Es atraída y mantenida por el tema mismo, por el mismo deleite.

   La parte intelectual del Centro Intelectual no puede trabajar sin atención, pero la atención en esta parte del centro debe ser controlada y mantenida allí por la voluntad y el esfuerzo. Aquí está incluida la capacidad de creación, de construcción, de invención, de resolución, el hallazgo de métodos y el descubrimiento. Esta parte tiene la capacidad de "ver" más y, eventualmente, de conectar con el Centro Intelectual Superior y su capacidad de percepción, de conocimiento de la relación entre la particularidad y lo universal (la parte en relación con el todo).

   Este es el punto principal en el estudio de las partes de los centros. Si los contemplamos desde el punto de vista de la atención nos daremos cuenta enseguida en qué partes de los centros estamos. Sin atención o con aten-ción vaga, estamos en las partes mecánicas; con la atención atraída por un tópico de pensamiento o de consideración estamos en la parte emocional; y con la atención controlada y mantenida por la voluntad sobre dicho tópico, es decir no atraída, estamos en la parte intelectual. Al mismo tiempo nos muestra el camino que conduce a las partes superiores de los centros. Por el estudio de la atención y el intento de controlarla, nos invitamos a trabajar sobre las partes supe-riores de los centros, porque el mismo principio se refiere igualmente a todos los demás centros.

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