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   "El desapego es la cura para la consideración interna"

-Ouspensky-

   ¿Qué es consideración interna?

   Cuando comenzamos con el trabajo de auto-exploración, se nos dice que debemos observar ciertas cosas en nosotros que nos hacen perder nuestra energía y, por lo tanto, nos mantienen dormidos. Una de estas manifestaciones psicológicas es la identificación con nosotros mismos, que nos causa la perdida de una gran cantidad de energía y nos previene del recuerdo de sí. La consideración interna está llena de opiniones y actitudes, de "me gusta- no me gusta", de necesidades falsas y deseos, y esencialmente de todo lo que crees que eres tú, todo lo que tomas por "yo". Por eso es tan difícil separarse de ello. Todos estos elementos "parecen" ser reales porque son todo lo que conoces de ti mismo. Sin embargo, todo lo que pertenece a la consideración interna es adquirido y obstruye el Trabajo.

   La vanidad (necesidad de atención, miedo a ser invisible, no visto por los demás) es parte de la consideración interna. ¿Qué cosas haces para no ser invisible?

   El aspecto "cantar la canción" está basado en la consideración interna. Es necesario observar el tipo de canción que habitualmente cantamos. Las personas suelen cantar acerca de lo mal que la vida o las personas les han tratado, que nunca tuvieron una buena oportunidad, de sus pasadas glorias, de que nadie entiende sus dificultades, que nadie las aprecia… Esto significa que todos son culpables menos ellas mismas.

   La consideración interna puede ser dividida en dos aspectos que realmente son dos caras de la misma cosa:

   Consideración interna: lo que pensamos que los demás piensan de nosotros.

   El primer aspecto es pensar lo que otros piensan de nosotros, sentir que uno no es tratado adecuadamente, que uno no recibe el reconocimiento que merece o que es malentendido. O uno se siente insultado porque no ha sido estimado en su correcto valor. "¿Sabes quién soy?", queriendo decir que si la otra persona lo sabría no hubiera actuado de esa manera. Una persona que tiene una imagen de sí misma como un ser valioso fácilmente siente que los otros no la estiman con el mismo valor y se considerará internamente, comenzará a compadecerse.

   Una persona puede estar tan preocupada de si es tratada correctamente que sospechará, por ejemplo, que los otros se ríen de ella. A la vez, una persona que se infravalora puede también sufrir de consideración interna, constantemente preocupado de si los demás le ven estúpido, indigno, etc. Otras personas se consideran a sí mismas dignas de especial valor porque han tenido todo tipo de condiciones duras, miserias y sufrimientos. Se ofenden si otra persona les llama egoístas.

   Ejemplos de esta forma de consideración interna incluye:

  • Preocupación por ser vistos haciendo algo estúpido, de lo que los demás pensaran.
  • Preocupación de no hacer el tonto.
  • Preocupación de no molestar a los demás.
  • Sentirse mal por otra persona porque piensas que está haciendo el ridículo.
  • Sentirse atrapado por las circunstancias y desear que todo acabe para sentirse bien.
  • Sentirse irritado con la gente, el clima, los sucesos, cuando las situaciones no son como nosotros pensamos que deberían de ser.

   Consideración interna: pedir cuentas a los demás.

   El otro aspecto es exigir cuentas a los demás debido a que pensamos que no hemos conseguido lo que es nuestro derecho. El resultado de pedir cuentas es sentirse que los demás nos deben algo, que merecemos mejor trato, más reconocimiento, más recompensas, más alabanzas. Entonces lo anotamos en un cuaderno psicológico de cuentas y que estamos constantemente revisando en nuestras mentes. De nuevo, esto nos lleva a la auto-compasión y se acumula en la larga lista de todos nuestros sufrimientos. Todas las cuentas de este tipo están basadas en el sentimiento de que otras personas nos deben algo y que nosotros no nos debemos nada a nosotros mismos.

   Ejemplos de exigir cuentas son:

  • El camarero no vino cuando le llamé.
  • El tendero sirvió a otra persona primero.
  • Alguien en una fiesta no me hizo caso o me ignoró.
  • Esperar el agradecimiento de alguien por algo que has hecho.
  • Estar pensando que es la otra persona la que tiene que pagar.
  • Querer demostrar el trabajo que se ha hecho.

   Cuando exigimos cuentas, comenzamos a recoger material y a recordar cosas desagradables sobre la persona para encontrar palabras y frases para poder usarlas contra ella y hacerle sentir indigna.

   Nuestra canción de siempre es estar exigiendo cuentas. Cantamos lo mal que hemos sido tratados, como nunca hemos tenido una oportunidad real, sobre nuestros sucesos del pasado, sobre nuestro matrimonio errado, sobre como nuestros padres nunca nos comprendieron, sobre como hemos sido malentendidos, etc. Esto significa como todo el mundo nos ofende excepto nosotros mismos. Algunas personas cantan abiertamente y casi tan pronto como comienza la conversación comienzan a derramar quejas contra la vida. Otros cantan secretamente o silenciosamente a ellos mismos y sienten una tristeza interna, un sentido de monotonía, un tipo de cansancio interno o frustración.

   ¿Por qué consideramos internamente?

   Se debe a nuestra propia evaluación o valoración, donde nos identificamos con nosotros mismos. El trabajo dice que uno sólo es ofendido allí donde está identificado consigo mismo. Primero viene el estar identificado con uno mismo, seguido de sentirse mal, herido y ofendido y es entonces cuando comenzamos a exigir cuentas.

   ¿Qué ocurre cuando consideramos internamente?

   Sintiendo que nos deben, queriendo conseguir la piel de aquellas personas que creemos que nos deben, haciendo que nos pidan disculpas, poniéndote en una prisión bajo el mayor número de leyes innecesarias, como dice el padre nuestro: "Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores...", una persona puede crecer sólo a través del perdón de los demás.

   Si consideramos internamente durante todo el día, secreta o abiertamente y estamos llenos de cuentas internas, pueden ocurrir dos cosas: primeramente, estaremos desconectados de centros superiores, y segundo perderemos gran cantidad de energía porque ello nos llevará a pensamientos y sentimientos negativos y continuaremos imaginándonos que la gente nos está haciendo cosas intencionadamente cuando, en realidad, no lo están haciendo. Consecuentemente no habrá fuerza interna con la cuál podemos crecer.

   Si seguimos haciendo cuentas unos de otros, por medio del desprecio secreto, las charlas malintencionadas, el asesinato psicológico de los demás, etc, todo el trabajo sobre sí se resiente. Es necesario llegar al punto de sinceridad con uno mismo en el que comprende que no puede permitirse el estado en que observa que está. Cuanto más sinceros somos con nosotros mismos, más calidad tendrá nuestro trabajo interior.

   Un trabajo práctico relacionado con todo esto podría ser observar las reacciones mecánicas hacia alguna persona con la que nos estamos relacionando en un momento dado. Observa tus críticas también mecánicas y cuál es la causa de ellas. ¿Te ha herido? ¿Estás resentido? ¿Por qué? ¿es su comportamiento insultante, enojoso, odioso? ¿Qué tiene que ver ese comportamiento contigo? ¿Dónde te duele? ¿Necesitas que las personas satisfagan tus requerimientos? ¿Necesitas que apoyen las imágenes que tienes de ti mismo, sino te sientes no-válido? Observa en qué momento te sientes superior o inferior. Trata de ver si también existen en ti las mismas cosas que son motivo de queja acerca de la otra persona. Medita cómo te sentirías si la otra persona pensara sobre ti de la misma forma que piensas tú de ella. Trata de no identificarte con las opiniones, juicios y valoraciones que te atraviesan. Observa tu charla interna y cuál es la raíz de ella. Observa tu canción. ¿Qué provoca la consideración interna? ¿En qué punto se comienza a "hacer cuentas"?

   Recuerda el trabajo con la consideración interna desde que despiertas por la mañana y repasa tu trabajo con este tema por la noche, comprendiendo dónde "has caído", cuándo comenzaste a considerar internamente. Comprende su mecanicidad y lo dormido que te mantiene. Finalmente, recuerda que los demás están dormidos…, como tú.

   En la consideración interna, observa:

   Justificaciones, la necesidad de atención, el deseo de apreciación, la preocupación por lo que los demás piensan de ti, la excitación por el éxito social, la frustración por no llegar, los pensamientos de que todo en tu vida es duro y con esfuerzo, sentirse superior o inferior, sentirse resentido por no conseguir la valuación que esperas y quieres, la no sinceridad, el sentirse rechazado, inseguro, preocupado…

   Cuando sientes que alguien no se ha comportado bien contigo, sientes que no han estimado tu valor. Por ejemplo, sentirse insultado es sentir que no estiman tu valor. Así una persona suele decir a menudo cuando la in-sultan: "¿Por quién me tomas tú?", o alguna cosa parecida. Esto signi-fica que una persona posee cierta valoración de si misma, por eso dice: "¿Por quién me tomas?", queriendo decir que si la otra persona lo supiera no se atrevería a comportarse como lo hace.

   Desde luego, si no se ha forjado la imagen de si mismo de poseer mucho valor, no le harán perder fácil-mente los estribos. Si tiene una alta opinión de si, es natural que le sea más fácil sentir que los otros no estiman su valor. Así le será más fácil con-siderar internamente. Hasta se da el caso que una persona se preocupe tanto por la idea del trato que le dan los otros o por sospechar que se burlan de ella que se pasa toda la vida haciendo consideraciones internas. O asimismo, algunas personas se creen superiores a las otras a causa de sus sufrimientos. Se apegan a sus sufrimientos y llegan a considerarse merecedoras de una valoración especial porque padecen toda clase de penurias, miserias y sufri-mientos. Se ofenden si otra persona habla de sus propios sufrimientos. Sien-ten que la otra persona no les muestra bastante consideración y así dan prueba de egoísmo. Les cuesta entender que los otros tienen también sus sufrimientos. Tampoco entienden que ver el egoísmo en los otros es ver el reflejo del propio egoísmo, porque cuanto más se exige de los otros, más egoís-tas nos parecen.

   ¿Qué es lo que causa la consideración interna? Planteemos la cuestión: "¿En qué punto o cuándo empiezas a hacer cargos?" Empiezas a hacerlos cuando sientes que no te estiman, cuando te sientes menospreciado. El mozo no viene cuando lo llamas. El empleado del negocio sirve primero a otra persona. La gente no se fija en ti en la calle o, digamos, no te presta la suficiente atención. O una persona persiste en ignorarte. O tal vez oyes lo que alguien dice de ti: esto es casi siempre desagradable. Hay mil y un ejemplos posibles, más o menos de peso. Los incidentes nimios suelen moles-tarnos, el mozo, el empleado del negocio. Estos dan lugar a pequeños cargos y suelen convertirse en hábitos.

   Pero poseemos toda suerte de cargos de muy antigua data contra los otros, algunos almacenados en el pasado, desafortunadamente. Todos tienen su origen en la misteriosa cuestión de la propia valoración de sí. Una persona que se ha observado a sí misma suele exclamar: "¿Qué es esa cosa en mi que se ofende en este momento y que ya ha empezado a hacer cargos? Puedes observarla cómo obra en ti reco-giendo datos y recordando cosas desagradables y buscando palabras y frases para usarlas contra la otra persona para que ésta se sienta subestimada -de hecho, para que comprenda que es un desecho-. ¿Es acaso una ima-gen de mi mismo? ¿Es el 'Yo' Imaginario? ¿Es la Falsa Personalidad? ¿O en qué se fundamenta todo esto?" Respondemos que todo esto se funda-menta en el identificarse consigo mismo. Todas las formas de consideración interna, de las cuales una de ellas es hacer cargos contra otra persona, pertenecen al identificarse. El Trabajo nos dice de estudiar la identificación hasta sus raíces mismas. El ser humano se ofende únicamente cuando se identifica con-sigo misma. Y el Trabajo dice asimismo que un estudio de la identificación debe comenzar con el estudio de cuando estás identificado contigo mismo. Es allí donde se te puede perturbar, herir, ofender, insultar, etc. El estar identificado contigo mismo viene primero, el perturbarse y ofenderse segun-do, el hacer cargos internos tercero.