Página de inicioEl trabajo
 

   El Trabajo enseña que todo en la creación, en el universo, está vivo y existe en una estructura jerárquica que fluye del Absoluto o Uno hacia abajo, siempre en línea descendente, de lo más fino a lo más vasto, llamado el Rayo de Creación. Esto fue expresado en tiempos remotos por Hermes Trimegistus en la frase "Como es arriba, es abajo".

   El ser humano existe a un cierto nivel dentro de la creación. Existimos sobre el planeta Tierra y somos parte de la naturaleza, esa fina película de vida orgánica que cubre el globo terráqueo. De la forma en que somos ahora, servimos sólo al propósito de la naturaleza. Hay una idea en este Trabajo que dice que la vida orgánica actúa como un tipo de transmisor/ receptor que emana y recibe radiaciones desde y hacia este planeta. Esto es, que transmitimos y transformamos ciertas substancias llegadas de otras partes del sistema solar y del universo, llamémosles, alimento.

   La Tierra es un organismo vivo que continuamente recibe radiaciones del Sol, los planetas, las galaxias y que, a su vez, emana también radiaciones. El Trabajo explica que hay dos leyes fundamentales de creación del mundo y de su mantenimiento, una de las cuáles es la Ley de Siete, también llamada Ley de Octavas. Esta ley gobierna los procesos de la Creación.

   La escala mayor es un modelo de esta ley. En ésta escala faltan dos semi-tonos entre mi- fa y si- do. Las vibraciones y los procesos no continúan uniformemente a una velocidad constante, sino que cuando llegan a estos intervalos se hacen más lentos y son desviados en otra dirección, o cesan totalmente, a menos que se introduzca un "choque" para llenar el intervalo.

   El ser humano y la vida orgánica sirven como choque en la octava Sol- Luna, posibilitando la continuación y conclusión de procesos cósmicos. El propósito de la naturaleza sólo requiere del ser humano un desarrollo mecánico. Desde la Pre-historia las leyendas, los mitos, las enseñanzas y las grandes religiones han indicado que el ser humano tiene el potencial de desarrollarse más allá de este mero "servir" al propósito de la naturaleza. El ser humano tiene el potencial para un crecimiento interno, para el desarrollo de algo más fino y superior que su experiencia material- sensorial: tiene el potencial de despertar de su sueño.

   Al existir a un nivel específico dentro de la creación estamos sujetos a ciertas leyes, pero tenemos posibilidades de ascender o descender dentro de la escala cósmica. Este trabajo dice que para ascender en esta escala debemos ir en dirección opuesta a este flujo mecánico descendente de creación desde el Absoluto o Uno. La necesidad de hacer un esfuerzo es una de las leyes que nos gobierna. Para ascender el ser humano debe esforzarse con un trabajo consciente y con sufrimiento no- mecánico.

   Entre otras cosas, esto significa sacrificar nuestro sufrimiento mecánico y las emociones negativas, por ejemplo la auto-compasión, el amor propio, la rabia, los celos, la vanidad, etc., y volvernos más conscientes de nuestro estado actual y de la imaginación sobre nosotros mismos. Esto significa desarrollar la atención y la cosciencia.

   Esta consciencia se halla sumergida bajo la personalidad. A medida que vamos despertando comenzamos a ver y sentir la verdad sobre nosotros mismos. Estamos en el camino de conocernos a nosotros mismos. La personalidad es como un caparazón alrededor de la esencia. La esencia es con lo que hemos nacido, lo más real en nosotros; la personalidad es todas las conductas adquiridas y el conocimiento aprendido de nuestras experiencias en la vida desde que nacemos. Ambas son mecánicas en su propio nivel y no están terminadas en sí mismas. Sirven como medio para un propósito: el despertar una consciencia mayor en nosotros.

   De la manera que somos ahora, nuestra personalidad esta activa y nuestra esencia está pasiva. Necesitamos trabajar para invertir esta polaridad, volviendo la esencia activa y la personalidad pasiva.

   Para comenzar el trabajo sobre nosotros mismos hacia el despertar, necesitamos seguir ciertas instrucciones básicas de este trabajo:

  • Formularnos propósitos internos y dirigir nuestra atención hacia ellos.
  • Trabajar sobre las emociones "negativas" que roban nuestra fuerza.
  • Trabajar la no- identificación.
  • Trabajar siempre la consideración interna.
  • Trabajar sobre la mentira.
  • Minimizar la charla innecesaria.
  • Trabajar sobre la fantasía o la imaginación acerca de nosotros mismos y el mundo.
  • Observarnos a nosotros mismos.
  • Abandonar el sufrimiento mecánico, substituyéndolo por el consciente o voluntario.
  • Recordarnos a nosotros mismos.
  • Verificar todo por nosotros mismos.

    Aplicando estos principios comenzamos a ir en dirección opuesta al flujo mecánico de la vida, al flujo siempre descendente del Rayo de Creación, adquiriendo fuerza emocional y produciendo y almacenado fuerza necesaria para el despertar.