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"Un
objeto nos atrae; no somos nosotros los que atraemos al objeto. Los objetos
nos gobiernan desde fuera. Nos hacen hacer toda clase de cosas. No es
la mujer la que compra el sombrero, sino que el sombrero compra a la mujer.
El hombre no fuma el cigarro; el cigarro fuma al hombre, como Gurdjieff
dijo. La atención y la voluntad generada por los objetos externos, a través
de lo sentidos, no es nosotros mismos. Son parte del mecanismo de la Naturaleza:
la Naturaleza nos trabaja. Nosotros no conquistamos a la Naturaleza; la
Naturaleza nos conquista."
-Thomas de Hartmann-
Le preguntaba a Gurdjieff lo que debería hacer un hombre
para asimilar su enseñanza.
"¿Lo que debe hacer?" exclamó Gurdjieff como si esta
pregunta le sorprendiera. "El ser humano es incapaz de hacer nada. Ante
todo, él debe comprender ciertas cosas. Tiene miles de ideas y de concepciones
falsas, sobre todo acerca de sí mismo, y si algún día quiere adquirir
algo nuevo, debe comenzar por liberarse por lo menos de algunas de ellas.
De otra manera lo nuevo sería construido sobre una base falsa y el resultado
sería aún peor."
¿Cómo puede un hombre liberarse de las ideas falsas?
pregunté. Dependemos de las formas de nuestra percepción. Las ideas falsas
se producen debido a las formas de nuestra percepción.
Gurdjieff negó con la cabeza, y dijo:
"Nuevamente habla usted de otra cosa. Usted habla de
errores que provienen de las percepciones, pero no se trata de esto. Dentro
de los límites de las percepciones dadas, se puede errar en mayor o menor
grado. Como ya le he dicho, la suprema ilusión del hombre es su convicción
de que puede hacer. Toda la gente piensa que puede hacer, toda la gente
quiere hacer y su primera pregunta se refiere siempre a qué es lo que
tiene que hacer. Pero a decir verdad, nadie hace nada y nadie puede hacer
nada. Es lo primero que hay que comprender. Todo sucede, todo lo que sobreviene
en la vida de un hombre, todo lo que se hace a través de él, todo lo que
viene de él, todo esto sucede. Y sucede exactamente como la lluvia cae
porque la temperatura se ha modificado en las regiones superiores de la
atmósfera, sucede como la nieve se derrite bajo los rayos del sol, como
el polvo se levanta con el viento.
El hombre es una máquina. Todo lo que hace, todas sus
acciones, todas sus palabras, sus pensamientos, sentimientos, convicciones,
opiniones y hábitos son el resultado de influencias exteriores, de impresiones
exteriores. Por sí mismo un hombre no puede producir un solo pensamiento,
una sola acción. Todo lo que dice, hace, piensa, siente, todo esto sucede.
El hombre no puede descubrir nada, no puede inventar nada. Todo sucede.
Para establecer este hecho, para comprenderlo, para
convencerse de su verdad, es necesario liberarse de miles de ilusiones
sobre el hombre, sobre su ser creador, sobre su capacidad de organizar
conscientemente su propia vida, etc. Nada de esto existe. Todo sucede:
los movimientos populares, las guerras, las revoluciones, los cambios
de gobierno, todo esto sucede. Y sucede exactamente de la misma manera
que todo sucede en la vida del hombre como individuo. El hombre nace,
vive, muere, construye casas, escribe libros, no como él lo quiere, sino
como esto sucede. Todo sucede, el hombre no ama, no odia, no desea; todo
esto sucede.
Pero ningún hombre le creerá jamás si usted le dice
que él no puede hacer nada. Nada se le puede decir a la gente que le sea
más desagradable ni más ofensivo. Es particularmente desagradable y ofensivo
porque es la verdad y porque nadie quiere conocer la verdad.
Si usted lo comprende, nos será más fácil hablar. Pero
una cosa es captar con el intelecto que el hombre no puede hacer nada,
y otra es sentirlo "con toda su masa", estar realmente convencido que
es así, y no olvidarlo jamás.
Esta cuestión de hacer hace surgir otra cuestión. A
la gente la parece siempre que los otros nunca hacen nada como debiera
ser, que los demás hacen todo al revés. Invariablemente, cada uno piensa
que podría hacerlo mejor. Nadie comprende ni siente la necesidad de comprender
que lo que se hace actualmente, y sobre todo lo que ya ha sido hecho,
en cierta manera no podría haber sido hecho de otra forma. Todo se hace
de la única manera posible. Si tan sólo una cosa pudiera hacerse de forma
diferente, todo podría llegar a ser diferente.
Trate de comprender lo que digo: todo depende de todo,
todo está relacionado, no hay nada separado. Por lo tanto, todos los acontecimientos
siguen el único camino que pueden tomar. Si la gente pudiera cambiar,
todo podría cambiar. Pero son lo que son y por lo tanto las cosas también
son lo que son."
Esto era muy difícil de tragar.
¿No hay nada, absolutamente nada, que puede hacerse?
Pregunté.
"Absolutamente nada."
¿Y nadie puede hacer nada?
"Eso ya es otro asunto. Para hacer hay que ser. Y ante
todo hay que comprender lo que esto significa: ser. Si continuamos estas
conversaciones, usted verá que nos servimos de un lenguaje especial y
que para ser capaz de hablar entre nosotros, hay que aprender ese lenguaje.
No vale la pena hablar en la lengua ordinaria porque en esta lengua es
imposible comprenderse. Esto le sorprende. Pero así es. Para llegar a
comprender es necesario aprender otro lenguaje. En el lenguaje que habla
la gente no puede comprenderse. Usted verá más tarde por qué esto es así.
Luego uno debe aprender a decir la verdad. Esto también
le parece extraño; usted no se da cuenta que hay que aprender a decir
la verdad. Le parece que bastaría desearlo o decidir hacerlo. Y yo le
digo a usted que es relativamente raro que la gente diga una mentira de
forma deliberada. En la mayoría de los casos creen que dicen la verdad.
Y sin embargo mienten todo el tiempo, tanto cuando quieren mentir como
cuando quieren decir la verdad. Mienten continuamente, se mienten a sí
mismos y mienten a los demás. Como consecuencia, nadie comprende a los
otros ni se comprende a sí mismo. Piénselo, ¿podría haber tantas discordias,
tantos malentendidos profundos, y tanto odio hacia el punto de vista o
hacia la opinión de otro, si la gente fuera capaz de comprenderse? pero
no pueden comprenderse porque no pueden dejar de mentir. Decir la verdad
es la cosa más difícil del mundo; habrá que estudiar mucho y durante largo
tiempo, para un día poder decir la verdad. El deseo por sí solo, no basta.
Para decir la verdad, hay que llegar a ser capaz de conocer lo que es
verdad y lo que es mentira, ante todo en sí mismo. Pero esto es lo que
nadie quiere saber."

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