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La
idea de que no somos uno es una de las ideas más importantes
del Trabajo. No tenemos un yo permanente. Cada pensamiento, sentimiento,
sensación o deseo es un yo que cree ser la única persona
existente. Ninguno de estos yo´s están conectados y cada
uno depende del cambio de las circunstancias exteriores. Además,
entre cada yo, existen unas defensas impenetrables llamadas "topes",
los cuáles separan estas sub-personalidades una de la otra.
Gurdjieff
dice que uno de nuestros mayores errores es vivir en la ilusión
de ser uno. El escribe: "estos yo´s cambian tan rápidamente
como los pensamientos, los sentimientos y los estados y el error es considerar
que se es uno y siempre el mismo; en realidad se es siempre una persona
diferente, diferente del que estaba hace un momento". Nuestros
pensamientos y deseos viven separados e independientes del todo. De acuerdo
a Gurdjieff, estamos hechos de miles de yo´s separados, a menudo
desconocidos unos de otros, muchas veces exclusivos mutuamente y hostiles
entre ellos.
La
alternancia de los yo´s está controlada de forma accidental
por la circunstancias externas. No hay nada en nosotros capaz de controlar
el cambio de estos yo´s debido principalmente a que no somos conscientes
de ello. Cada yo separado se llama a sí mismo "yo" y
actúa en nombre de la totalidad de la persona. Esto explica por
qué a menudo hacemos decisiones que rara vez realizamos. El ejercicio
de auto-observación nos dará la prueba de que generalmente
pensamos, sentimos, nos movemos y respondemos a los estímulos que
actúan en nosotros sin ser conscientes de lo que está sucediendo
dentro. Esta observación de sí es el principal esfuerzo
requerido en el Cuarto Camino. El estudiante debe crear un " yo observador",
el cuál observa con objetividad su actividad interna. Es
extremadamente difícil desarrollar un espacio objetivo dentro que
pueda observar sin juicio, pero también es nuestra principal ruptura
de nuestra conducta mecánica y del hipnotismo en el que nos mantenemos.
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