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" Si se fija la atención sobre algo, la imaginación se detiene."

-P. D. Ouspensky-

La atención y las partes de los centros:

   Este sistema enseña que no solo tenemos un cerebro sino al menos tres, llamados cerebro intelectual, cerebro emocional, cerebro instintivo y cerebro motor. A su vez, cada centro se divide en partes, de forma que cada uno de ellos tiene una parte mecánica, una emocional y una intelectual. Trabajando con la atención es posible saber qué parte de los centros estamos utilizando. Permanecemos en las partes mecánicas de los centros cuando no utilizamos o utilizamos muy poco nuestra atención, por ejemplo cuando algo se vuelve carente de esfuerzo. Estamos en las partes emocionales de los centros cuando la atención está centrada en alguna cosa, por ejemplo cuando estamos interesados o excitados sobre algo. Cuando mantenemos y dirigimos nuestra atención con esfuerzo y voluntad en lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo, estamos en las partes intelectuales.

   Principalmente, operamos con las partes mecánicas de los centros que para algunas funciones cotidianas son apropiadas. Sin embargo, a menudo cometemos errores en lo que hacemos porque utilizamos las partes mecánicas con poca o ninguna atención para realizar la mayoría de las tareas diarias. Por ejemplo, olvidamos un ingrediente importante en la preparación de una comida, o colocamos los folios en la máquina fotocopiadora de forma incorrecta y estropeamos toda la impresión, etc. Consecuentemente, gastamos más energía de la necesaria intentando corregir nuestros errores o poniéndonos negativos debido al trabajo extra que nos hemos creado. Todo esto puede ser evitado si trabajamos con la atención, es decir, si nos colocamos en partes diferentes de los centros.

Desarrollo de la atención y partes superiores de los centros:

   Aunque todas las partes de los centros forman la "máquina humana", hay grados de mecanicidad de más a menos mecánico. Utilizar las partes intelectuales significa menos mecanicidad, más inteligente, más despierto y operativo con energías más finas. Mientras que utilizar las partes mecánicas significa más mecanicidad, menos inteligencia y más letargo. Por lo tanto, parte del trabajo sobre uno mismo consiste en intentar estar en las partes intelectuales de los centros lo más a menudo posible. Esto requiere una atención dirigida con esfuerzo y voluntad, manteniéndola sobre la actividad a realizar. ¿Cómo podemos intentar desarrollar las partes superiores de los centros?

   Centro motor:

   Levantar una silla y colocarla de nuevo suavemente sobre el suelo, asegurándonos que está como queremos requiere más atención que si la arrastramos por el suelo de forma ruidosa golpeándola con otras muebles. Yo trabajo especialmente sobre la escritura, de forma que me esfuerzo en poner el punto sobre la "i" e intentando hacer determinadas letras más claras de lo acostumbrado.

   Embarcarse en una tarea de bricolaje, considerando qué herramientas necesitas a cada momento, colocándolas de la forma más cómoda para realizar el trabajo. Esto requiere visualizar lo que intentas hacer, más que comenzar deprisa, descubriendo que no tienes las herramientas necesarias y teniendo que interrumpir el trabajo para ir a buscarlas. Nuestra atención dirigida nos hace ahorrar tiempo y energía.

   Medita sobre cómo puedes aplicar todo esto sobre otras tareas con el centro motor.

   Centro emocional:

   Escuchar cierta música y poner atención en ella, intentando sentir cómo te afecta, qué emociones evoca, qué imágenes aparecen. Intentar escuchar tus propios tonos de voz o los de otra persona al hablar y sentir los efectos que dicho tono tiene sobre ti u otra persona, intentando trabajar sobre el cambio de los tonos por otros más adecuados.

   Intentar recordar acontecimientos en tu vida tal y como sucedieron sin distorsionar lo que tú u otra persona dijo. Esto requiere una gran sinceridad contigo mismo.

   Mostrar consideración hacia los demás. Por ejemplo, si estás leyendo un libro con otra persona, mover el libro para que ésta pueda leerlo más fácilmente. Darse cuenta de lo que puedes hacer para ayudar a otra persona y hacerlo, ayuda a reducir los aspectos "mi", "mío" o "mí mismo" contenidos en las emociones ordinarias.

   Centro intelectual:


   Leer un libro que requiere estirar y mantener tu atención para poder seguirlo. Intenta recordar lo que has leído con los máximos detalles posibles.

La atención es como un músculo:

   Inicialmente, cuando intentas mantener tu atención sobre algo, se puede sentir que estás usando más energía que antes y, consecuentemente es más cansado. Esta percepción es correcta porque se necesita utilizar cierta cantidad de energía para mantener la atención. Sin embargo, la atención es como un músculo y cuanto más lo estiras más se fortalece, facilitando el que se mantenga. Con relación a la atención, Ouspensky dice:

   "Esto es trabajo y el trabajo necesita energía. El Trabajo ahorra la energía malgastada en otra dirección. Realizar cosas sin atención significará un gran malgasto de energía."

Atención interna, externa e impresiones:

   Otra de las ideas del Trabajo es que las impresiones, si se reciben de forma consciente, son una fuente de alimento que produce energías más finas (hidrógenos). Una parte importante del trabajo sobre uno mismo es intentar hacer ésto a través de la atención interna y externa.
   Observar un autobús o un árbol requiere atención externa. No es lo mismo que "ver" un autobús o un árbol en la que no es necesaria ninguna atención. Podemos ver el mismo árbol todos lo días y quizás no podríamos describirlo. Observar un árbol significa mirarlo como lo hace un artista, observar su color, su forma, todo lo que lo compone. Esto es recibir nuevas impresiones que requieren de una atención dirigida.

   Deberíamos dedicar más energía al estudio de lo que recibimos cotidianamente, las impresiones ordinarias en todos sus detalles e incrementar el recibimiento consciente de dichas impresiones. Por ejemplo, dándonos cuenta de la apariencia de alguien y la impresión que nos produce. Esto modifica las impresiones externas por otras más refinadas, pudiendo también cambiar la impresión interna de cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos.

   Es posible darse cuenta de cómo las impresiones afectan a la capacidad de nuestra atención. Por ejemplo, estando sentados en una sala hermosa, con muebles bonitos y una música relajada, nos ayuda a estar más atentos de una manera determinada, quizás a no hacer mucho ruido o a escuchar más cuidadosamente la música. Sin embargo, no debemos creer que recibir sólo hermosas impresiones significa trabajar internamente.

   También tenemos la posibilidad de poseer una atención interna que normalmente no está suficientemente desarrollada en nosotros. De este modo, nuestra vida interna es como los autobuses y los árboles que vemos en la vida externa, una imagen confusa e imprecisa que vemos pero que no observamos y, por lo tanto no conocemos en sus detalles.

   El objetivo en el Trabajo es desarrollar la atención interna, llamada el YO testigo. Así como la atención externa incrementa nuestra consciencia de los objetos externos, la atención interna o auto-observación incrementa nuestra consciencia de los objetos internos, tales como pensamientos y sentimientos. Sin embargo, la auto-observación no es un fin en sí misma sino que es una herramienta que nos ayuda a separarnos de los múltiples yo´s y a no poner nuestro sentimiento en ellos, porque lo que observamos internamente nos ayuda a no identificarnos con ello.

   El desarrollo de la atención interna o YO testigo produce el progreso de nuestra consciencia y a su vez, eventualmente, incrementa de la sensibilidad a los centros superiores y a sus continuas influencias sobre nosotros.

La atención y el trabajo con la identificación y la imaginación:

   
El uso de la atención dirigida reduce la identificación y las imágenes creadas de nosotros mismos. Ouspensky recomendaba el siguiente ejercicio:

   "La atención dirigida durante 5 minutos, poniendo consciencia en todas las partes del cuerpo comenzando con los músculos de la cara da resultados definitivos en cualquier momento cuando sea realizado para prevenir algún período difícil de identificación."

   Otro ejemplo es, cuando reconoces que estás experimentando una emoción negativa, dirige tu atención hacia algo, por ejemplo oler una flor, observar su color, etc., intentando de esta forma no alimentar dicha emoción negativa, de forma que ocupamos el espacio con una emoción deliberada para que no haya espacio que ocupar por la emoción negativa. Cuando observas que estás en un acto de imaginación, te darás cuenta que ésta se detiene a través de la atención dirigida.