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"Es
necesario que te observes a ti mismo de forma diferente de lo que lo
haces en tu vida diaria. Es necesario tener una actitud diferente, no
la que has tenido hasta ahora. Sabes hasta dónde te han llevado tus
actitudes hasta ahora. No tiene sentido continuar así. No tengo ningún
deseo de trabajar contigo si permaneces como eres ahora. Quieres conocimiento,
pero lo que has conseguido hasta ahora no era conocimiento. Sólo era
una colección mecánica de información. Es conocimiento fuera de ti,
no dentro. No tiene valor. ¿Lo que es importante para ti es que lo que
sabes ha sido creado por alguien anteriormente? Tú no lo has creado,
así que este conocimiento es de escaso valor."
-Gurdjieff-
Para
muchos, la primera impresión de los Movimientos puede ser como
una revelación, debido a que es algo totalmente diferente de lo
que puedan haber visto en el mundo de la danza. De acuerdo con una de
sus propias explicaciones, el objetivo de éstos es el de asistir
al desarrollo armónico del ser humano a través de combinar
la mente y los sentimientos con los movimientos del cuerpo, manifestándolos
juntos. Este es un desarrollo que nunca puede ocurrir mecánicamente,
por accidente o por sí mismo y que estimula el desarrollo de algo
que interpreta al ser total, al ser humano sin comillas: mente-cuerpo-emoción.
La
ejecución de las Danzas de Gurdjieff es un test que no permite
el fraude. La posición y el movimiento se convierte en algo consciente.
A través de una posición firme y equilibrada la presencia
se mantiene sin tensión ni gasto innecesario de energía.
Debe haber exactitud en el gesto, obediencia al ritmo, absoluto orden
gobernando las filas de los bailarines y unanimidad de movimiento. El
menor error puede echar a perder todo el trabajo. El bailarín debe
tener una atención profunda, relajada, sostenida y renovada. Debe
sentir la posición, tener una impresión viva de ella; la
posición debe ser correcta y pura, tratando de ampliar el contacto
directo entre la voluntad y el cuerpo mientras ejecuta la transición
de las posturas. Esta sensibilidad no se desarrolla sólo por ella
misma sino que es necesario que el participante tenga una actitud externa
que corresponda con la actitud interna. El objetivo es que se produzca
una abstracción de la asociación de ideas que lo absorbe
y dividir la atención, a fin de que los centros no tengan libertad
para desempeñarse equivocadamente.
En
un principio, lo primero que descubrimos es que estamos más prisioneros
del automatismo de lo que pensábamos, a la vez que sentimos una
extraña sensación de constricción y libertad. Debemos
dejar ir el estado de tensión que pueda aparecer en cualquiera
de sus formas: exceso de voluntad, agitación de la mente, deseo
de resultados o cualquier tipo de miedo. Cualquiera de estas tensiones
puede impedir la libre fluidez del gesto y del movimiento dentro de su
propio ritmo, alterando así su expresión o manifestación
y el significado de la danza. Sólo abandonando las tensiones, en
un estado de dejar ir, nos abrimos a otra fuerza de atracción
y nos liberamos, dejando que lo interno actúe. El cuerpo se relaja
completamente y comienza a participar más libremente. Una nueva
inteligencia acompaña al movimiento, apareciendo la fluidez. En
ese momento nos acercamos al hacer exacto del que Gurdjieff hablaba,
al movimiento real, a la experiencia fundamental de una atención
más alta que la ordinaria y que, quizás, no hayamos experimentado
antes.
Los
Movimientos reclaman nuestro ser de diferentes maneras y esto explica
su asombrosa diversidad. Algunos movimientos buscan la maestría
del cuerpo a través del ritmo y la intensidad que envuelve una
atención conscientemente controlada y más masculina
en su expresión. Otros requieren mayor suavidad y una expresión
más femenina, que nos alzan más allá
de la condición humana a través de la belleza en gestos
de profundo significado. La intención no es satisfacer un sentido
estético, aunque lo hace, sino despertar energías latentes
con la ayuda de posturas apropiadas. La danza practicada con esta intención
tiene un significado completamente diferente, nos convertimos en instrumento
de la energía universal.

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