Página de inicioAcerca de

 

 

 

  • DETRÁS DEL MOVIMIENTO VISIBLE...

   Detrás del movimiento visible hay otro movimiento, uno que no puede ser visto, que es muy fuerte y del cuál el movimiento externo depende. Si este movimiento no fuera tan fuerte, el movimiento externo no tendría ninguna acción.

   Debes constantemente dividir tu atención entre algo que es superior a tí mismo y tu movimiento. Siempre te pierdes a ti mismo en uno o en otro. Tan pronto como dejas de hacer este esfuerzo, te identificas con el movimiento.

   Debes considerar estos movimientos como una condición excepcional que te es dada para trabajar sobre tu atención. Así, dividiendo tu atención, cubres el espacio que puedes cubrir. Algún día quizás puedas ser capaz de más, pero hoy, este es tu lugar. No comprendes suficientemente que la atención es tu única oportunidad. Sin ella, no puedes hacer nada.

   Habitualmente, piensas acerca de tu movimiento, pero no lo haces. Mantienes tu pensamiento en el movimiento y entonces, cuando es el momento de hacerlo, te rindes y el movimiento es hecho, no importa cómo, sin ti.

   El pensamiento debe tener su propio centro de gravedad; no puede simplemente estar aquí o allá. Debemos encontrar este centro de gravedad. Lo mismo es para el cuerpo. Si el cuerpo no está centrado, ningún movimiento será posible. Es lo mismo con los sentimientos.

   Estos movimientos nos capacitan para pasar de un centro de gravedad a otro; es este traslado o cambio el que crea el estado. Lo que es importante es el gesto, el movimiento, no las actitudes.