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"No
duermas. Observa"
-P.
D. Ouspensky-
La
auto-observación es la práctica fundamental en la enseñanza del Cuarto
Camino.
Incluso
más importante que el auto-recuerdo porque provee la luz de la consciencia
y el medio para desarrollar tu Yo Real, el que debe ser recordado en el
acto del recuerdo de sí. Así, todo en el Trabajo comienza y depende de
la observación de sí. Las prácticas y los ejercicios posteriores dependen
de ella y el Yo Real se clarifica por dicha práctica. Consecuentemente,
es importante que tu práctica de observación de sí se refine y agudice.
Cuando
comienzas a trabajar con la auto-observación, debes dividirte en dos partes:
una parte observada y una parte observante. Para hacer esto, debes tomar
parte activa en tu atención y crear una posición ventajosa dentro de tu
psicología desde la cuál puedas observarte a ti mismo de forma objetiva
y desapasionada. Cuando intentas observarte a ti mismo desde esta nueva
posición, debes ser capaz de ver todo de una vez, tus circunstancias exteriores,
tus acciones, tus palabras, tus actitudes, los estados emocionales, las
posturas, el tono de tu voz, las intenciones y los motivos, las expresiones
faciales y los movimientos del cuerpo. Desarrollar este tipo de atención
lleva su tiempo y en un principio sólo viene en pequeños destellos. Cada
uno de estos destellos es una fotografía de ti mismo y serás capaz de
recordarla por su cualidad especial.
Cada
esfuerzo de observación de sí irá creando más luz porque ésta deja un
rayo de consciencia superior dentro de tu psicología personal. La analogía
de la práctica de la auto-observación es la siguiente:
Tienes
muchos yoes, uno de los cuáles es el Yo Observante, y estás asistiendo
a una representación. Ésta representa la vida. La audiencia (tus múltiples
yoes) están cada uno de ellos con la atención puesta en esta representación
y cada uno responde y reacciona a ella de forma diferente. Algunos yoes
están inquietos, otros están aburridos, otros enfadados, otros perezosos,
algunos están encantados, etc. El Yo Observante da una vuelta por el escenario
y observa a la audiencia, dándose cuenta de las reacciones de cada uno
de estos yoes ante la representación (la vida).
Recordar
la práctica de la auto-observación y refinar dicha práctica son los dos
primeros desafíos. Intentar recordarse a si mismo puede ser pegar notas
recordatorias por todos lados donde esté escrito "recuérdate a ti mismo",
o decidir practicarla a una hora determinada del día, o utilizar pequeños
trucos que te recuerden que debes observarte a ti mismo siempre y en todas
partes.
Una
vez que comiences la práctica de la observación de si puede que aparezca
una cierta perplejidad ante lo que observas y de lo cuál antes no eras
consciente. Este es uno de los mayores obstáculos a superar en el refinamiento
de tu práctica. Cuando te observas a ti mismo y comienzas a ver la falta
de sinceridad, las mentiras, el egoísmo y la legión de reacciones y emociones
negativas y desproporcionadas que caracterizan tu experiencia interna
y moldean tu vida, el choque puede paralizarte en lo que al desarrollo
se refiere. En cuanto aparezcan juicios ante lo observado, como por ejemplo
culpabilidad, miedo, humillación, frustración o vergüenza, puedes sentir
este estado de parálisis interna. Como nada consciente puede crecer de
un estado de negatividad, efectivamente estás paralizado. Igualmente,
cuando comienzas a justificar todo eso que observas. Si aparecen estas
justificaciones, puedes estar seguro de que te estás identificando y de
que te encuentras en un estado negativo.
La
práctica de la auto-observación imparcial es vital. Debes ser capaz de
observarlo todo claramente con un ojo desapasionado. Esto quiere decir
que hay que dejar de atribuírselo todo a uno mismo. Atribuirse todo a
uno mismo significa estar identificado y esto es lo que estamos intentando
cambiar. El Trabajo irá poniendo luz acerca de lo que te atribuyes a ti
mismo, acerca de donde pones la sensación de yo, tu Yo Real.
La
primera cosa a hacer en el caso de volverse negativo como reacción a lo
que observas en ti mismo es retirar la sensación de yo de ello. Podemos
decir: "esto no soy yo" y tornar el Yo Observante sobre la respuesta negativa
y darse cuenta de lo que ésta te dice. Cuando dices "esto no soy yo" estás
creando una diferencia entre tu mecanicidad y tu Yo Real, que se clarifica,
y retiras de esta forma tu fuerza de la corriente de mecanicidad. Si te
observas justificándote, simplemente para la conversación interna.
Será
necesario una práctica continuada antes de que el Yo Observante funcione
con agudeza o se haga permanente, o antes de que hayas experimentado la
suficiente "luz interna" para verificar lo que el Trabajo enseña acerca
de tu psicología personal.
La
observación de sí ilumina la oscuridad que es esa parte inconsciente en
nosotros mismos. No deberíamos ver esta parte inconsciente sólo como el
contenedor de nuestros estados negativos sino como el lado que permanece
inobservado, inconsciente y desconocido por nosotros. No se puede cambiar
nada si no se es consciente de su existencia. Así, la transformación de
uno mismo, que es el objetivo del esoterismo, depende sobre todo de la
observación de sí.
Algunas
de las razones por las que el Trabajo pide observar los estados y emociones
negativas son porque no son parte de la esencia. Es algo adquirido y,
lo que es más importante, porque se hallan de lleno en el camino del desarrollo
interior. También, la no expresión de las emociones negativas nos da una
comprensión del dominio y de la superioridad que estas tienen sobre nosotros.
La
práctica te mostrará como transitamos continuamente desde la queja a la
irritabilidad, a hablar y actuar con rabia seguido de la auto-justificación,
pasando al desánimo y a la culpabilidad, etc. Observarás la charla interna
y externa en términos difamatorios y te encontrarás a ti mismo refunfuñando
sobre algo que debes soportar, preocupado por ello. Serás consciente de
cuán crítico eres acerca de todos y de todo lo que te encuentras. Y esto
es lo que llamas discernimiento. Notarás que estás lleno de insatisfacción
sin importar lo que tengas y te sientes ansioso y temerosamente vulnerable.
Cuando las cosas van bien, tendrás miedo de que todo pueda cambiar y sufrirás.
Cuando las cosas no van bien, tendrás miedo de que no cambien y también
sufrirás. En cualquier caso, tienes miedo y sufres. Te verás a ti mismo
guardando rencor contra la gente, contra los eventos y las circunstancias
y sentirás frustración. Te verás a ti mismo chismorreando, comprendiendo
cuán a menudo mientes, te sientes inseguro, avergonzado o rechazado, o
cuán a menudo te adulas a ti mismo, juzgas a los otros y te relacionas
con todo en términos de "me gusta" "no me gusta".
Es
muy claro que todo este trabajo incorrecto en nuestra psicología debe
ser transformado antes de que pueda funcionar a un nivel superior de consciencia.
La observación de sí es el primer paso en el comienzo de purificación
de tu vida interna, de liberación de todo el caos y la confusión. Cuando
observas un "yo" negativo para el trabajo, estás ya menos bajo su poder.
El Yo Observante no se identifica y de esta manera no puede ser cautivado
por él. Utiliza la fuerza de la intencionalidad que, de otra forma, se
"engancharía" en la emoción negativa mecánica. La observación repetida
de las mismas emociones negativas las debilita y hace que la separación
con ellas sea progresivamente más fácil.
Necesitamos
observar la Falsa Personalidad en acción. Esto incluye las actitudes,
las opiniones, preferencias, maneras, frases repetitivas, posturas, lenguaje
corporal, expresiones faciales y la multitud de yoes cambiantes. Esta
multitud de estímulos-respuestas es llamada Yo Imaginario y tiene ilusión
de unidad. Su formación proviene de las ideas que tenemos acerca de nosotros
mismos. Estas ideas ilusorias forman imágenes de nosotros mismos basadas
en la imaginación, la vanidad y el amor propio. El Yo Imaginario cree
que es esas imágenes y esa imaginación que tiene acerca de sí mismo, pero
la auto-observación honesta e imparcial muestra que no somos lo que suponíamos
que éramos. Toda la multitud de yoes surge de las respuestas dictadas
por tu Personalidad Adquirida individual. La observación de sí nos puede
mostrar que no somos eso.
Después
de haber practicado la observación de sí por un período de tiempo, cuando
tengamos una memoria-trabajo llena de verificaciones y "fotografías" de
nosotros mismos, la idea de la multiplicidad de yoes comenzará a tener
significado. Verificar y comprender que no poseemos un centro estable
o un yo permanente significa que no vivimos la vida sino que solamente
respondemos a los estímulos. La comprensión de esto puede incrementar
la necesidad y la aspiración de un cambio.
Este
punto en nuestro trabajo puede ser un momento de desorientación e inseguridad.
Hacerse consciente de la multiplicidad de yoes sucede en el camino mucho
antes de que la presencia del Yo Real tenga la fuerza suficiente para
"salvarte" del vértigo psicológico de sentir tu "nadeidad" en la forma
aguda que la auto-observación crea. Es aquí donde se alcanza el primer
el primer peligro en el Trabajo. Cuando tomas contacto por primera vez
con las hordas de yoes sobre las que no tienes dominio en tu psicología
personal, cuando las ves reaccionando de forma mecánica hacia la vida
sin tu consentimiento, y cuando escuchas sus canciones sin final, de repente
te sientes un extraño a ti mismo. No reconoces a estos yoes continuamente
cambiantes como un reflejo de la imagen que siempre has tenido de ti mismo,
disolviéndose así la ilusión de unidad interna y del Yo Imaginario.
Lo
que sigue a esto es la pregunta: ¿Quién soy yo? Y esta es la condición
necesaria que debe ser alcanzada. En un momento de realidad cuando experimentas
tu verdadera "nadeidad" y sientes la pregunta: ¿Quién soy yo?, si tu motivo
es sincero, la respuesta que se recibe es una afirmación de tu Yo Real.
Comienzas
a percibir tu Yo Observante separado de los otros yoes en cualidad y posición.
Se mantiene aparte, digamos que sobre los otros yoes, y los puede ver
en acción. Recuerda que el Yo Observador informa y define el Yo Real y
que éste está por encima del Yo Observante. Esta percepción se vuelve
una experiencia interna tangible a medida que avanzas a través de la observación
de sí. Comienzas a sentir tu sensación de yo diferente de los demás yoes
de la falsa personalidad. La diferencia se vuelve espacio entre la falsa
personalidad y el Yo Real, definiéndose ambos. Pero este proceso lleva
su tiempo y el Yo Observante tiene la habilidad de ver antes de ganar
la fuerza de actuar. Sentirás la falsedad de los yoes de la falsa personalidad
y comprenderás así que esto no es yo, aunque todavía serás incapaz de
cambiar nada. Los que es peor, no sabrás lo que es YO hasta que no realices
lo real en ti.
Para
atravesar esta parte del camino se necesita cierto nivel de estabilidad
y madurez. Puede ser valioso en este punto preguntarse a uno mismo: ¿Qué
es lo que hay dentro de mí que está observando? La respuesta clarifica
y define al Yo Observante. Cuanto más practiques la auto-observación más
rápidamente atravesarás esta etapa del Trabajo a medida que el Yo Observante
se vuelve más claro y definido.
En
la práctica de la observación de sí, el Yo Observante se hará consciente
de la multiplicidad de yoes y su acción, de los rasgos de la personalidad
habitual, las emociones negativas, las asociaciones de pensamiento, la
justificación, la consideración interna, el miedo y la vanidad, todos
ellos reclamando tu atención y utilizando tu energía para alimentarse.
En este momento de observación debe hacerse una elección consciente, la
que deja de poner atención a todos esos yoes que nos impiden avanzar y
afirmar a los que nos ayudan. La facultad para llevar a cabo este tipo
de discernimiento consciente nos la da la práctica de la auto-observación.
Justo
en esta etapa del Trabajo es donde la pureza de los objetivos internos
juega un papel importante. Si tus propósitos y motivaciones son reales
y no vienen de tus deseos hacia la vida, entonces aparecerá la inspiración
en ti que te ayudará a discernir y elegir más allá de las elecciones de
la falsa personalidad basadas en el "me gusta/ no me gusta", lo que debilita
nuestro trabajo. Es sólo a través de la vivencia de nuestra "nadeidad"
que caminamos hacia el Yo Real y no a través del deseo egoísta de alcanzar
poderes, reconocimientos hacia la vida o la necesidad de éxitos personales.
De esta forma comprendemos la importancia de nuestros objetivos internos
y de la fuente desde donde ellos manan. Sólo la pureza de nuestra motivación
acomoda la actividad de la Consciencia Real que nos ayuda a discernir
más allá de las múltiples voluntades de la personalidad.
Sin
embargo, supongamos que tus propósitos son correctos y que llegas a un
punto de tu vida-trabajo donde tienes que elegir qué yoes alimentar y
qué yoes abandonar. En términos prácticos, imagínate observándote a ti
mismo justificando la crítica hacia alguien:
"...Ya
sabes que él es así. Siempre lo has sabido. Es rudo, engreído y estúpido.
Te ha causado muchas dificultades, incluso dolor. Habla demasiado, le
divierte el sarcasmo sin importarle la ofensa. Te ha insultado deliberadamente.
Ya has oído muchas veces sus mentiras, sus chismorreos y sus calumnias
contra todo el mundo. ¡Fíjate en su pelo y en su ropa! Seguro que se droga,
roba y estafa a todo el mundo. No sé ni siquiera como puedo dirigirme
a él..."
Ahora,
supongamos que estás observando toda esta canción interna sucediendo dentro
de ti y que recuerdas las ideas del Trabajo y tus objetivos internos.
Piensas en el Trabajo en relación con este evento. Primero, haces un STOP
en la crítica porque es una emoción negativa robándote la fuerza. Tendrás
que practicar el STOP interior una y otra vez debido a que estos pensamientos
y emociones se resistirán a parar. Entonces reconoces que tu mecanicidad
personal y la tropa de asociaciones de pensamiento están en pleno funcionamiento
porque comprendes que seguramente haya alguien que encuentre a esta persona
encantadora, maravillosa y amable y que hay personas que no ven en él
lo que tú estás viendo. Así, son tus reacciones mecánicas subjetivas las
responsables de este proceso. Tus emociones negativas son siempre las
responsables. ¿Pero cómo podrías no protestar ante él y su conducta? Te
dices a ti mismo.
Entonces
recuerdas que esa persona también es prisionera de su mecanicidad e hipnotizada
por ella. Comprendes que dicha persona no es su conducta más que tú eres
la tuya. Habiendo observado y verificado tu incapacidad de "hacer" y de
comportarte siempre de forma intencionada, de acuerdo a tus objetivos,
comprendes lo que significa ser mecánico y que esa persona no tiene demasiadas
elecciones en el asunto. Comprendes que su personalidad se ha podido formar
por el dolor y la imitación y que sus comentarios sarcásticos constantes
son simplemente un intento para hacer inferiores a los demás de forma
que él pueda sentirse superior. Entonces sabes que en realidad, él se
siente inferior e inseguro y que su personalidad es manejada por estas
condiciones. A través de la comprensión puede aparecer en ti la compasión.
Piensas, ¿soy yo diferente? Así observas que tus críticas y calumnies
no son muy diferentes de sus chismorreos, de sus calumnias y de su conducta
insultante. Podrás verificar que la sospecha y el recelo acomodan los
hechos para ajustar tu actitud negativa mientras permaneces sentado en
tu pequeño nicho superior mirándole allá abajo, juzgándole y condenándole
por hacer sentir inferiores a otras personas. ¿Tu superioridad es más
correcta que la suya? ¿Alguna vez has actuado incorrectamente para conseguir
atención o poder? ¿Recuerdas la última vez que mentiste o chismorreaste
o dijiste palabras crueles sobre alguien? ¿Quizás hoy? No importa si tu
expresión de estas cosas no es como la suya. Debes de comprender que son
en acción las mismas emociones negativas que las suyas.
Trabajando
con la observación de sí y a través de la experiencia personal se comprende
muy claramente la inseguridad y el dolor de sentirse inferior. Experimentas
cierta afinidad con esa persona y comprendes que no conoces a la persona
real sino que sólo puedes ver la falsa personalidad, que en realidad es
más doloroso para él que para ti. Sientes un remordimiento real por haber
sido tan crítico hacia él. Sientes humildad y el dolor que te has inflingido
a ti mismo. Agradeces el haber podido comprender todo esto a través del
trabajo sobre ti mismo, sientes compasión y humildad. Aparece una oración
en tu corazón esperando bendiciones para ti y para él. Te liberas y este
estado de claridad se vuelve una experiencia de tu ser real. La consistencia
y permanencia de su presencia depende de este tipo de experiencias.
"Gusta
de lo que no gustas", dice una idea del Trabajo. No es necesario que aprendas
a que te guste todo lo que consideras malo o negativo. Y aquí hay otro
punto de las enseñanzas esotéricas fácilmente interpretadas de forma errónea.
La idea de aprender a gustar lo que no gustas es un ejercicio que debe
practicarse con discernimiento y con una disposición interna apropiada.
Si una persona escupe enfrente de ti no tiene por qué gustarte. Sin embargo,
a medida que tu condición de mecanicidad y hábitos se va haciendo patente
y visible para ti, aparecen otras formas de actuar. Hay más comprensión
y compasión, sabiendo y recordando el estado de hipnotismo en el que el
ser humano está envuelto, lo que hace que haya una transformación de tus
emociones negativas.
Cuando
nuestra vida se convierte en Yoga, tenemos infinitas posibilidades de
transformación a través de experiencias como esta donde nos podemos medir
con múltiples asuntos cotidianos que nos harán tener una nueva perspectiva
y una visión más amplia y tolerante. Observa como en este proceso el "elegir"
tiene mucha importancia. Para comenzar, eliges observarte con un propósito,
eliges ponerle atención y esfuerzo consciente. Eliges tener una dirección
diferente a la de tu mecanicidad a la luz de ciertas ideas del Trabajo.
Eliges observarte a ti mismo sin crítica, tomando la responsabilidad de
tu vida. Eliges recordar tus objetivos internos y permitirte ser transformado.
Eliges con responsabilidad los pensamientos que piensas, las palabras
que utilizas, las emociones que consientes, las influencias a las que
te sometes.
En
este trabajo todo depende de la observación de sí. Este proceso debe ser
practicado para construir una nueva estructura psicológica desde la que
tener una perspectiva de comprensión desarrollada.
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