El
concepto de fuerza es una idea esencial en este trabajo. Debemos de
tener fuerza con el fin de despertar. El Trabajo dice que el ser humano
pierde fuerza de muchas maneras específicas, que ahorra fuerza
trabajando sobre ellas (técnica de no-identificación)
y que crea fuerza por el acto de recuerdo de sí.
Se nos dice que comenzamos a despertar sólo
después de luchar contra la identificación y la mecanicidad
que nos impone la vida y que hace que permanezcamos dormidos. La vida
forma muy temprano en nosotros diversos actos de perder fuerza, de modo
que la perdemos de forma mecánica. Sería interesante aislarnos
de ciertas influencias de la vida e ir explorando el dominio sobre ellas
poco a poco. Es muy difícil ver de qué modo perdemos nuestra
fuerza. Debemos vernos a la luz de un nuevo conocimiento con el fin
de comprender lo que está sucediendo continuamente. En el Trabajo
comenzamos a ser conscientes de la necesidad de hacer frente a una gran
cantidad de hábitos que no son nosotros. Es necesario valorar
y comprender que este esfuerzo tiene una meta muy concreta.
La auto-observación es una técnica de
gran ayuda para romper con la mecanicidad, pero es en la no-identificación
donde está la clave que impide la pérdida de fuerza. Si
nos identificamos con todo lo que nos atraviesa, no nos quedará
fuerza suficiente para hacer o comprender el trabajo que estamos tratando
de llevar a cabo. El Trabajo permanecerá en la lejanía
como una nube. La sinceridad en el trabajo también es de suma
importancia pues, aunque las causas que provocan la pérdida de
fuerza están bastante generalizadas en todos nosotros, en cada
persona obra una causa particular que debe ser observada individualmente
en detalle y esto exige un esfuerzo constante y consciente. Si se carece
de dicha sinceridad con respecto al Trabajo, tampoco puede haber una
percepción interior.
Es muy interesante observar el origen de la pérdida
de fuerza y las condiciones que se relacionan con dicha pérdida,
pero a veces es necesario mucho tiempo hasta que nos damos cuenta de
la causa que lo produce. A menudo sucede que ciertas cosas a las que
se cree inofensivas o admirables provocan dicha pérdida.
Debemos recordar el otro ángulo, aquel que
crea fuerza. Es el acto de recuerdo de sí el que crea fuerza.
Así se ahorra fuerza por cada acto de des-identificación
y se crea fuerza por el auto-recuerdo. Para que este trabajo se produzca
debemos de partir del sentimiento de que hay otra cosa, de que somos
extremadamente pequeños en el Universo y de que existe una posibilidad.
Debemos de tratar de auto-recordarnos todos los días porque estamos
intentando despertar a otro nivel de ser. Pero para despertar es preciso
tener fuerza y no mal emplearla o dilapidarla en todo momento. Cada
persona deberá hacer un estudio a través de la auto-observación,
que le dé luz sobre las causas de dicha pérdida. Debemos
de vivir la vida, no ser devorado por ella.
