Página de inicioEl trabajo
 

   Para la mayoría de la gente, el principal obstáculo que les impide alcanzar el estado de recuerdo de sí radica en el hecho de que creen estar ya en posesión de él. Piensan que pueden recordarse a sí mismas, creen ser conscientes de todo lo que hacen y dicen, además de vivir en la imaginación de ser conscientes de su vida interior y de tener conocimiento y control de los pensamientos y emociones que los atraviesan en una corriente ininterrumpida. Debido a esto, creen que tienen un yo permanente y la capacidad de hacer y de cambiar. Pero la verdad es que nada pueden hacer porque no poseen una voluntad verdadera , sino muchas voluntades contradictorias y muchos yo´s cambiantes. De esta forma todo les sucede.

   Es evidente que a una persona no le interesará escuchar hablar de un estado que cree tener, siendo ésta la mayor dificultad para comprender el significado del auto-recuerdo. No se dan cuenta que no pueden evitar hacer lo que hacen y que todas sus acciones no están dominadas por su voluntad. Sin embargo, el estado ordinario de una persona es lo contrario a esto. No tiene percepción de sí misma, no es consciente de lo que hace o dice, ni toma las decisiones que imagina tomar, ni es consciente de su vida interior. Es consciente de una parte muy pequeña de lo que le atraviesa mecánicamente.

   El estado de auto-recuerdo es un estado que le pertenece al ser humano, en el cuál tiene percepción de sí mismo y de cuanto le rodea; tiene percepción de todo lo que le atraviesa. El motivo de que esto no sea así es la identificación con lo que no se es. Este estado debe ser explorado a través de la auto-observación y es, después de un largo período de entrenamiento sin espíritu crítico, que podemos darnos cuenta de que no nos recordamos. Comprenderemos así que nos olvidamos y que olvidamos nuestros propósitos, comprendiendo lo que significa estar despierto, hasta cierto punto, y lo que es estar dormido. La auto-observación no es el recuerdo de sí, pero nos permite darnos cuenta de que no nos recordamos y de que no tenemos una conciencia de yo permanente. Si despertáramos a la conciencia del YO real, el mundo sería muy diferente. Nada puede ser cambiado de forma real en la vida a menos que despertemos a esto.

   Es necesario entender todo esto antes de pasar a la práctica del trabajo pues, a menos que comprendamos que existe otro estado de Ser, no valoraremos el trabajo ni habrá un esfuerzo voluntario y continuado.

   Por regla general, no hay lucha en la vida interior de una persona debido a la rutina, a la mecanicidad y a los hábitos adquiridos. Sólo empieza una lucha cuando se camina en la dirección opuesta a la mecanicidad. En este Trabajo se nos invita a observar ciertas cosas peculiares en nosotros mismos que nos impiden el despertar y a crear una lucha interior consciente y voluntaria entre el sí y el no. Una de las cosas más importantes es el trabajo con la identificación, debido a que si estás identificado no te puedes observar a ti mismo. Nos identificamos con imágenes de nosotros mismos, con sueños, con cada pequeño yo que aparece de forma momentánea en escena, con cada estado de ánimo, con cada emoción, con cada pensamiento, con el sufrimiento, etc.

   Todas las formas de identificación deben ser temas de auto-estudio a través de la observación de sí. Cuando ésta se ha practicado durante un cierto período de tiempo, estaremos más conscientes de nuestro estado interior y, en consecuencia, tendremos un momento de elección. Podrás ver lo que va a suceder antes de que tenga lugar. La observación de sí despeja un espacio., de modo que puedes ser consciente de lo que entra y de lo que sale. Si no le damos energía a través de la identificación a algo que nos quiere atravesar, ésta pasa de largo y se crea un momento de auto-recuerdo. Esto significa que hemos llevado el Trabajo al punto de entrada de una impresión. El punto importante del trabajo con las impresiones es no dejarlas que entren de forma inconsciente, que caigan en la red de las asociaciones establecidas desde hace mucho tiempo.

   El problema de que demos por hecho la vida, de que ya no hay nada nuevo, no es debido a que no hay impresiones nuevas sino a que éstas tocan siempre las mismas asociaciones y producen las mismas reacciones. Es necesario tomar el alimento de las impresiones, lo que significa trabajar sobre ellas a medida que nos llegan e impedir que algunas de ellas caigan en el mismo lugar de siempre. La vida son impresiones que entran. No se puede cambiar la vida de forma directa, pero se puede cambiar la forma en que las impresiones caen en nosotros y destruir la posibilidad de las asociaciones. Es necesario recordar el propósito de nuestro trabajo y llevarlo al lugar de entrada de las impresiones, lo que impedirá la reacción a las impresiones que sean contrarias al Trabajo, a nuestro propósito. La reacción mecánica es impedida por la acción consciente. Esta acción pertenece al Primer Choque Consciente, es su comienzo. La energía que hubiera ido a una reacción mecánica, a través de las asociaciones habituales, puede proseguir ahora y llegar a transformarse en algo más sutil. De esta forma comprenderemos o veremos las cosas de una forma nueva.

   Las impresiones que son captadas en un estado de recuerdo de sí llegan a ser más interesantes y bellas, reflejando un significado que antes no se había percibido. Es necesario recordar el YO que conoce el propósito y ser conscientes a cada momento de los diferentes yo´s que aparecen. Esto es una forma de auto-recuerdo hasta que tengamos la plena conciencia del YO real, el estado de auto-recuerdo pleno.