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   El ser humano es capaz de abandonarlo todo menos su sufrimiento. Esto es lo último que quiere perder pues le proporciona una falsa sensación de seguridad, de consistencia, de unidad. Si queremos avanzar en nuestro trabajo de transformación, debemos abandonar nuestro sufrimiento innecesario. Por otra parte, existe otro tipo de sufrimiento que nos fortalece y que nos es útil para el crecimiento interior: el sufrimiento voluntario o consciente. Es importante saber diferenciar estos dos tipos de sufrimiento.

   Desde el punto de vista de nuestro trabajo, si la aspiración es el despertar, entonces el sufrimiento innecesario es el que impide nuestro desarrollo o, al menos, no nos ayuda demasiado. Por el contrario, el sufrimiento consciente o voluntario es siempre útil para el despertar.

   Sufrimiento innecesario:

   Este tipo de sufrimiento a menudo tiene que ver con la consideración interna y con la identificación. Por ejemplo:

  1. Tu equipo favorito pierde en una gran final.
  2. Has cometido un error y te sientes realmente mal.
  3. Has terminado una relación afectiva y te apegas a los recuerdos de los momentos que vivisteis juntos.
  4. Alguien te ha dicho algo que no te gusta.
  5. Te has pasado con el alcohol a sabiendas del malestar posterior.
  6. No consigues algo que deseas.


   En todos estos casos, estás identificado y es preciso abandonar el sufrimiento. Es un sufrimiento que te ata a la auto-compasión, a la consideración interna y que no te ayuda en el crecimiento.

    Sufrimiento voluntario o consciente:

   Es un tipo de sufrimiento que no tiene que ver con el lamentarte de ti mismo o con imponerte experiencias dolorosas, ni tiene que ver con la auto-imposición de daños físicos. Estos son métodos válidos para algunas religiones o caminos pero no es válido para el nuestro.

   El sufrimiento consciente es útil para tus aspiraciones inmediatas. Por ejemplo, tienes que atravesar una zona llena de gente y crees que te van a mirar. Podrías elegir ir por otra calle y liberarte así de tu vergüenza o también puedes utilizarlo como técnica de auto-observación y des-identificación. Otro ejemplo podría ser, has comprado algo y cuando llegas a casa te das cuenta de que tiene un defecto. El sufrimiento innecesario sería no ir a cambiarlo por miedo a lo que te puedan decir o por timidez. Un sufrimiento no mecánico sería en este caso ir a cambiarlo a pesar de lo que pueda pasar o puedan decir, observando todo lo que sucede dentro de ti, recibiendo las impresiones y trabajando con los estados interiores.

   Pequeñas situaciones de este tipo suceden continuamente a lo largo del día, situaciones que se convierten en oportunidades claras de auto-observación. Por ejemplo, el otro día fui a comprar un calendario. A la tienda a la que fui no había ninguno, excepto unos que la cajera regalaba. Yo quería uno, pero ¿qué pensarían de mí si les pido uno sin comprar nada? En esta situación, el pedir requiere cierto grado de sufrimiento, cierta humildad y aceptar lo que eres.

   Existen sufrimientos voluntarios o conscientes apropiados para todo tipo de personas. Este tipo de sufrimiento está relacionado con el verte a ti mismo tal como eres. Hasta que no veas dónde estás realmente, no puedes moverte a un sitio mejor.